miércoles, 22 de noviembre de 2017

"El ángel azul" (1930)


Cada vez que veo esta película me sobrecoge el corazón y mira que ya sé de sobra qué es lo que va a pasar pero no puedo evitarlo. Me da muchísima pena el protagonista.
 
"El ángel azul" se rodó en 1930 y fue dirigida por el alemán Josef von Sternberg. Los actores principales son Emil Jannings y Marlene Dietrich.
 
Esta es la película que lanzó al estrellato a Marlene Dietrich, aunque curiosamente no era la principal protagonista y tampoco era su primera película. Ella misma, en algunas entrevistas, explicaba la gran sorpresa que le causó el revuelo que se armó. La noche del estreno no estaba en Berlín, iba en un barco rumbo a Estados Unidos, y de madrugada empezó a recibir un aluvión de telegramas informándole del gran éxito que había tenido la película en el estreno y lo destacado de su papel.

El argumento, inspirado en una novela de Heinrich Mann titulada "Professor Unrat" y publicada en 1905, es el siguiente: Immanuel Rath, papel interpretado por Emil Jannings, es un respetado profesor de instituto que, tras sorprender a varios de sus alumnos con algunas fotos subidas de tono de la cantante de un local de mala muerte, decide pasarse por allí una noche para investigar el por qué de la obsesión que tienen sus alumnos con ella. Marlene Dietrich interpreta el papel de la famosa Lola Lola cantante principal en "El ángel azul", nombre del tugurio, y conocida por sus dotes de conquistadora. Cuando el viejo profesor conoce a la joven no puede evitar caer rendido a sus encantos, para escarnio de sus alumnos y del pueblo entero. Asistimos a la caída en picado de un hombre que empieza siendo una persona muy respetada y, por culpa de una mujer que atrae a los hombres y les deja tirados sin importarle nada, queda reducido a la nada. Humillación total y absoluta.
 
Se rodó simultáneamente en inglés y en alemán, en dos versiones que son un poco diferentes. Su título en alemán es "Der blaue engel". Yo tengo las dos en DVD, he visto ambas versiones varias veces y los cambios son mínimos, la verdad.
 
La ambientación es asfixiante, oscura, recargada y decadente. Los escenarios, tanto los que representan interiores como exteriores, todavía nos muestran el expresionismo alemán. Son decorados distorsionados que crean un atmósfera amenazante, en la que puede pasar de todo. Hay algunos edificios que parecen sacados de la película "El gabinete del Doctor Caligari".

miércoles, 15 de noviembre de 2017

"Choque de reyes" de George R. R. Martin


"La cola del cometa rasgaba el amanecer; era una brecha roja que sangraba sobre los riscos de Rocadragón como una herida en el cielo rosa y púrpura.

El maestre estaba de pie en el balcón de sus aposentos, azotado por el viento. Allí era adonde llegaban los cuervos tras un largo vuelo. Sus excrementos salpicaban las gárgolas de cuatro metros que se alzaban a ambos lados del hombre, un sabueso infernal y un wyvern, dos de las miles que vigilaban desde los muros de la antigua fortaleza. Cuando llegó a Rocadragón, el ejército de seres de piedra lo ponía nervioso, pero con los años se había acostumbrado a ellos. En aquel momento los consideraba viejos amigos. Los tres juntos observaron el cielo como si fuera un mal presagio.
 
El maestre no creía en las profecías. Aun así, pese a su avanzada edad, Cressen nunca había visto un cometa ni la mitad de brillante que aquél, ni de aquel color, aquel color espantoso, el color de la sangre, las llamas, los ocasos… Se preguntó si sus gárgolas habrían visto alguna vez uno semejante. Llevaban allí mucho más tiempo que él, y allí seguirían mucho después de que muriera. Si las lenguas de piedra pudieran hablar…".
 
Después de estar acompañada durante varias semanas por “Choque de reyes” en mis viajes matutinos en autobús se acabó lo que se daba. El pasado viernes, cuando todavía faltaban cuatro kilómetros para llegar a mi destino laboral, terminé su lectura. Más de novecientas páginas leídas sin apenas darme cuenta. ¿Qué os puedo contar sobre este sensacional libro que no sepáis? Es difícil comentarlo en su condición de segundo de la saga “Canción de hielo y fuego” sin desvelar algunos spoilers, pero ¿a quién le importa ya? si el que no ha leído la novela ha visto la serie.
 
En mi opinión, este libro, magníficamente escrito y particularmente extenso, es como una transición de la primera entrega hacia la tercera. En el primero, “Juego de tronos”, se plantea la historia de forma espectacular y el autor nos presenta el elenco de personajes. En el tercero, “Tormenta de espadas”, estalla la guerra de todos contra todos; pero para llegar a ese punto tenemos que conocer una serie de sucesos encadenados que desembocan en la cruenta guerra; y eso es justo lo que narra este volumen.
 
Empieza con un cometa color rojo sangre que cruza el cielo cargado de malos augurios tanto para unos como para otros. A pesar de pertenecer a diferentes pueblos, a diferentes culturas o a diferentes religiones, el cometa no les aporta nada positivo a ninguno de ellos. Su color rojo presagia que se acerca la batalla por la sucesión del Trono de Hierro en la que miles de personas verterán su sangre. 
 
En el Norte hay movida. Tras la muerte-asesinato del Rey Robert (“el usurpador” como le llama Daenerys con razón) todos pretenden ser el legítimo rey y así se autoproclaman como quien no quiere la cosa. Demasiados reyes, de ahí el problema.
 
A estas alturas de la historia y tras la pérdida de Eddard Stark (mi personaje favorito y que me duró un suspiro), me considero afortunada porque mi otro gran favorito sigue vivo. Tyrion Lannister me parece una joya de personaje, con una inteligencia fuera de lo común y una valentía a prueba de bomba que le han hecho sobrevivir en un mundo cruel en el que las personas como él no tienen cabida. En este volumen, Tyrion llega a ser nombrado Mano del Rey, impensable conociendo a los demás personajes que le rodean: su encantadora hermana la Reina Cersei, su adorable sobrinito el Rey Joffrey, su magnánimo padre Tywin Lannister... Además, su astucia y su valor tienen mucho que ver con el triunfo de los Lannister en la batalla de Aguasnegras contra Stannis Baratheon. Los capítulos dedicados a Tyrion son mis preferidos (junto con los de Jon Nieve) y, llamadme loca, pero creo firmemente que Tyrion es Targaryen. Al tiempo...
 
Otros capítulos que también leo con pasión son los dedicados a Jon Nieve y a la Guardia de la Noche que, en esta entrega, tienen una arriesgada misión que cumplir: algunos de ellos son enviados al Norte a reconocer los territorios que se encuentran más allá del Muro de hielo. Jon se verá envuelto en un suceso que cambiará su vida (otra vez) para siempre. Jon Nieve es el tercero de mis personajes favoritos por su honestidad, su sentido del honor, su franqueza, su valentía y su bondad; aunque en los últimos capítulos me parece que está un poco “despistadillo”. Creo que es el único que no se da cuenta de cuál es su verdadero papel en toda esta historia. Esta saga da para mucho.      
 
Al otro lado del océano, Daenerys Targaryen sigue a lo suyo y lleva a su pueblo (o lo que queda de él) hasta una ciudad en la que cree poder conseguir los barcos que necesita para declarar la guerra y reconquistar los Siete Reinos; pero en esa extraña ciudad nada es lo que parece y se lleva más de una sorpresa. Mira que es cansina esta chica. Al principio me hacía gracia porque, como todo el mundo, también tengo mi propia teoría sobre quién es realmente ella y hacia dónde nos conducen sus actos (ya hablaremos, ya...); pero ahora... es que no puedo... Tiene una obsesión que no es normal con recuperar el trono y el reino y los dragones ¡uf! Además, en este tomo su historia no avanza mucho. 
 
En resumen: traiciones, ambición, injusticias, lucha por el poder, muerte y nuevas e insospechadas alianzas para una estupenda y apasionante continuación de la saga, muy bien escrita, con giros inesperados en las diversas tramas, y el avance de la magia cada vez más presente en este mundo imaginario.
 
Y para finalizar pido al Sr. Martin que Eddard Stark, injustamente ejecutado, vuelva. Le echo mucho de menos. ¡Snif, snif!

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Fracasar

Tengo el cuerpo tan hecho al fracaso que éste ya me produce indiferencia. No ha sido por falta de empeño, de constancia o de ambición como dicen por ahí. Ni tonterías de esas del pensamiento positivo y demás trampas que sólo sirven para vender libros de autoayuda a un montón de incautos que creen que por desear curarse de una grave enfermedad o superar sus problemas económicos o cualquier otra cosa van a conseguirlo únicamente por pensar que pueden hacerlo.
 
Me río yo de los que opinan: "Si quieres y lo deseas de verdad, puedes" y de los que dicen: "Me lo propuse, trabajé duro y, al final, lo conseguí. Todos podemos hacerlo, todos podemos lograrlo". ¡Ja! ¿Y qué hay de todos aquellos que también lo desearon con todas sus fuerzas, también trabajaron duro y no lo consiguieron? ¿Qué pasa con ellos? ¿Es que no lo merecían?
 
Pensar siempre en positivo lo único que hace es generar un mundo imaginario en nuestra mente que nos impide ver la realidad. Por muchas frases bonitas que te digas a ti mismo a todas horas, el auténtico problema que tienes y que te hace sufrir no va a desaparecer; y por mucho que te digas "no me duele, no me duele, pienso en positivo, no me duele", el dolor no va a desaparecer como no pongas remedio yendo a la consulta de un médico que determine qué enfermedad te aqueja y cuál es el mejor remedio para curarla.
 
Aunque logres engañar a tu mente y convencerte de algo no quiere decir que sea real. Los problemas se resuelven enfrentándonos a ellos cara a cara y tomando decisiones reales, no mirando hacia otro lado pensando lo felices que somos y esperando que desaparezcan por arte de magia.
 
No estoy hablando de ser negativo. Eso nunca, porque ya te predispone a fracasar y tan malo es pensar siempre en negativo como pensar siempre en positivo. Estoy hablando de ser realistas y de aprender a resolver nuestros problemas.