miércoles, 16 de mayo de 2018

"El pequeño vampiro" de Angela Sommer-Bodenburg (y 2ª parte)


"El pequeño vampiro lee".- El padre de Anton ha empeorado considerablemente de la herida de su mano y por ello la madre de Anton viaja hasta el Valle de la Amargura para trasladar al enfermo y a su hijo a un lugar cercano, el Valle de la Alegría, donde el padre de Anton pueda ser atendido por un médico. A Anton no le hace mucha gracia hasta que descubre que ambos valles están lo suficientemente cerca como para poder seguir viendo a sus amigos los vampiros que continúan instalados en el viejo y derruido castillo. Aunque Rüdiger no está para juegos pues ha descubierto un libro que guardaba celosamente su familia en la que se narran las crónicas vampíricas de los Von Schlotterstein (parientes de su idolatrada Olga), lo está leyendo sin descanso y suspirando por lo mucho que ha tenido que sufrir en su vida de vampira la insoportable niña. Pero una buena noticia llega hasta el horrible castillo: la obras de remodelación del viejo cementerio han sido paralizadas y la familia de vampiros puede regresar a su antiguo escondite con total tranquilidad.
 
 
 
 

"El pequeño vampiro y el paciente misterioso".- Al terminar las vacaciones, Anton debe volver a su rutina habitual de colegio y psicólogo pero con una sorpresa muy especial. El señor Schwartenfeger, su psicólogo, le comenta una tarde, en el más absoluto secreto, que tiene un nuevo paciente. Se trata de alguien muy muy muy especial por el que Anton sentirá una irresistible atracción. Igno Rante, nombre de tan misterioso personaje, es un hombre realmente pálido y ojeroso, con aspecto estrafalario, no soporta la luz del sol y desprende un fuerte olor a moho. El señor Schwartenfeger cree que se trata de un vampiro y pide la ayuda de Anton, como experto en el tema, para que le dé algunos consejos sobre cómo comportarse con el señor Igno Rante. Anton está loco de contento y descubre que, además, el señor Rante está enamorado de una vampira por la que Anton siente terror. 
 
 
 

"El pequeño vampiro en la boca del lobo".- Aprovechando que el guardián del cementerio está ingresado en el hospital, Schnuppermaul, el jardinero del cementerio, celebra una gran fiesta de disfraces en su casa. A ella invita a sus nuevos amigos desconociendo que son verdaderos vampiros. Lumpi, Rüdiger, Anna y Anton acuden "disfrazados" de vampiros, requisito indispensable para asistir a la fiesta. La fiesta resulta ser un auténtico desastre: Anna se enfada ante las burlas de sus hermanos y se marcha, Anton está muy preocupado y Rüdiger se pone muy enfermo al beberse de un trago una botella entera de zumo de cereza tras haberla confundido con un "zumo de sangre". Por otra parte, Anton continúa estando muy intrigado por el tratamiento que está siguiendo el misterioso Igno Rante con su psicólogo. Se lo cuenta a Rüdiger y este decide seguir la misma terapia para "curarse" del miedo que tiene al sol.





"El pequeño vampiro y la guarida secreta".- Rüdiger sigue adelante con el tratamiento para soportar la luz solar que está llevando a cabo con el psicólogo de Anton. Una tarde, tras una pequeña pelea con su amigo, Rüdiger echa de la consulta a Anton y este tiene que ver la sesión de terapia desde la calle, a través de una ventana. Anna se siente muy interesada y también quiere ir al psicólogo pero, cuando ve que uno de los ejercicios se realiza con un potente foco y unas gafas de sol, siente miedo y lo deja pasar. Anna le cuenta a Anton que su tía, la malvada Dorothee, se ha enamorado. La sorpresa llega cuando descubren que el novio es Igno Rante, un paciente del psicólogo con ínfulas de vampiro. Igno Rante lleva a tía Dorothee y a Anna a conocer su casa: una mansión medio derruida con gruesos tablones clavados en las ventanas.
 
 
 
 
 

"El pequeño vampiro y el enigma del ataúd".- Anton está enfermo, tiene varicela, y por lo tanto sus padres no le dejan salir de casa y no podrá hacerlo por lo menos en diez días. Desde su cama sigue dándole vueltas en su cabeza a la idea de investigar quién es realmente Igno Rante, el nuevo novio de la tía Dorothee. Cuando sus padres se van a trabajar, a pesar de su enfermedad, Anton se pone la capa de vampiro y se va volando a la derruida casa de Igno Rante. Consigue entrar y allí hará un descubrimiento que le dejará fuera de combate: a plena luz del día el ataúd del Sr. Rante está vacío. ¿Dónde se supone que debería estar un vampiro a mediodía? Cuando regresa a su casa recibe la inesperada visita de Olga Von Seifenschwein, la "adorable" prima de Rüdiger y Anna.
 
 
 
 

 

"El pequeño vampiro y la gran conspiración".- Anton sigue empeñado en destapar la gran mentira de Igno Rante. Anna le ayuda en su tarea pues ambos piensan que se trata de una conspiración destinada a poder estudiar de cerca a todos los vampiros. Tía Dorothee sigue adelante con sus preparativos de boda con Igno Rante; pero algo falla en los ensayos porque parece ser que el novio no se encuentra demasiado bien. Anton que vigila desde una ventana descubre que lo que le pasa a Igno Rante es que ha cogido la varicela. Siguiendo a uno de los compinches del Sr. Rante llega hasta un hotel de mala muerte en el que, tras engañar a la encargada y subir a la habitación de sus huéspedes, descubre que en realidad Igno Rante no se llama así y que es un científico que estudia a los vampiros. 







"El pequeño vampiro y la excursión a Fosavieja".- Anton va a pasar unos días en el campo de excursión con los compañeros de su clase a un lugar llamado Fosavieja. Anna está un poco celosa porque sabe que a la excursión también van las chicas de la clase y le promete a Anton que irá a visitarle. La primera noche que Anna va a verle a Fosavieja Rüdiger decide acompañar a su hermana para poder ver a su amigo y el pequeño vampiro se enamora perdidamente de Viola, una nueva compañera de clase de Anton. Rüdiger insiste a su amigo hasta que consigue que le organice una cita nocturna con la niña. Para que no sospeche al ver su aspecto, Anton le cuenta a Viola que su amigo es un actor que está en pleno rodaje de una película de vampiros.
 
 
 
 
 
 
 


 
"El pequeño vampiro y la fiesta de Navidad".- Se acercan unas fechas muy señaladas para la familia de Anton, las fiestas navideñas, y este año están decididos a organizar una gran reunión a la que, por supuesto, están invitados los dos grandes amigos de Anton: Rüdiger y Anna. Pero, una noche, quién realmente llega de visita a través de la ventana de la habitación del pequeño es Lupin, el malvado hermano mayor de los vampiros. Y no viene solo. Llega acompañado de un enorme árbol de navidad que no se sabe de dónde ha salido, hasta que Anton ve en las noticias que se ha producido un extraño robo en la azotea de los grandes almacenes de la ciudad y que únicamente se han llevado los abetos navideños que la adornaban.

sábado, 5 de mayo de 2018

"El pequeño vampiro" de Angela Sommer-Bodenburg (1ª parte)


"El pequeño vampiro".- Anton Bohnsack es un niño al que le gustan mucho las historias de miedo. Tanto que su habitación está llena de libros y dibujos de monstruos (Drácula, Frankenstein, King-Kong,...). Una noche en la que sus padres van a cenar fuera de casa y el pequeño se queda solo, un extraño ser vestido con una cochambrosa y sucia capa negra se cuela en su habitación por la ventana que había dejado abierta. El intruso resulta ser un vampiro llamado Rüdiger von Schlotterstein. Aunque su aspecto es el de un niño resulta que Rüdiger es vampiro desde hace más de ciento cincuenta años, si bien es cierto que, en opinión de su abuela, esa edad equivale a unos trece años en los humanos. El pequeño vampiro queda fascinado por la increíble colección de monstruos de Anton y empiezan a hablar hasta que se hace tan tarde que los padres de Anton regresan a casa después de cenar. Anton y su nuevo amigo Rüdiger quedan para volver a hablar la noche siguiente. Y una noche tras otra, poco a poco, nuestros dos protagonistas van estrechando sus lazos de amistad. Rüdiger le presenta a su pequeña hermana Anna, tan pequeña que todavía no le han salido los colmillos y solo puede alimentarse de leche. También le lleva a conocer el lugar donde viven los vampiros: una tenebrosa cripta escondida en el cementerio. Allí Anton puede conocer a Lumpi "el Fuerte", hermano mayor de Rüdiger, eterno adolescente y con fuertes cambios de humor propios de su "edad"; y a la terrorífica Dorothee von Schlotterstein-Seifenschwein, tía de los pequeños vampiros a la vez que su cuidadora.
 
Otros personajes que aparecen en esta novela son Anton y Helga Bohnsack, los padres de Anton. Ni uno ni otro creen en la existencia de los vampiros y les molesta mucho la manía que tiene su hijo con estos seres. También conocemos a Hans-Heinrich Geiermeier, celoso guardián del cementerio e implacable en su lucha contra los vampiros a los que desea exterminar. Es el humano más odiado por la tía Dorothee porque, tiempo atrás, asesinó a su esposo Theodor.
 
La escritora alemana Angela Sommer-Bodenburg publicó "El pequeño vampiro" en el año 1979 y, debido al gran éxito que tuvo con esta divertida novela infantil siguió publicando más libros de la saga hasta alcanzar un número de veinte novelas. De las veinte yo he leído las quince primeras y son las que voy a comentar en esta entrada. Aunque ya me he hecho mayor no descarto buscar las cinco novelas que me faltan y leerlas todas porque valen la pena.
 
Cuando las leí tenía una edad en la que, aunque en el fondo te dan miedo, te sientes irremediablemente atraído hacia esas historias terroríficas que nos hacen sentirnos un poco más mayores. Esta saga de novelas son muy originales en ese sentido porque no dejan de ser una historia de terror y de vampiros adaptadas, con gran acierto, a la mentalidad de los niños. Son historias sobrenaturales, cargadas de humor, de imaginación y de fantasía en las que los pequeños pueden hacerse una idea aproximada sobre "de qué va" el mundo de los vampiros.
 
Que levante la mano el que no haya leído, por lo menos, una de esta serie de novelas infantiles cuyo argumento resumo en pocas líneas. Estoy segura de que Stephenie Meyer sí las leyó cuando era pequeña y, si no me creéis, continuad leyendo esta entrada y entenderéis por qué lo digo.
 
 
 

"El pequeño vampiro se cambia de casa".- Cuando tía Dorothee descubre que Rüdiger tiene relaciones con humanos es expulsado de la cripta donde reposa durante el día con su familia. Rüdiger pide ayuda a Anton y se instala en el cuarto trastero del sótano de los Bohnsack. Anton pasa unos días muy estresado y angustiado porque tiene que evitar a toda costa que sus padres o su abuelo bajen y descubran el ataúd y a su amigo. El problema es mayor cuando una chismosa vecina se queja a la madre de Anton del mal olor que sale de su trastero. Durante esos días Anton es invitado por sus amigos a asistir a la gran fiesta de vampiros que se celebra en las ruinas del Valle de la Amargura. Por supuesto, Anton no puede descubrirse como humano y va disfrazado y maquillado como un vampiro. Pero la tía Dorothee acaba dándose cuenta del engaño. 
 
 
 

"El pequeño vampiro se va de viaje".- Los padres de Anton han decidido que este año van a pasar sus vacaciones en una granja. A él no le gusta mucho la idea porque la granja está situada en un pueblo llamado Pequeño-Oldenbüttel y ¿qué diversión se puede encontrar en un pueblo con ese nombre? Mientras empiezan los preparativos para el viaje, Anton asiste a una fiesta organizada en la cripta de los vampiros celebrando que, por fin, Anna ya no bebe leche. Tampoco lo pasa bien en la fiesta porque, solo de pensar que Anna ya se ha hecho mayor y bebe sangre, le entran escalofríos, pero aguanta hasta el final porque son sus amigos. Durante la fiesta Anton pide a Rüdiger que le acompañe en las vacaciones tan aburridas que se le avecinan. El pequeño vampiro acepta a regañadientes pero, con ayuda de un traje tirolés que pertenece a Anton, se disfraza de niño humano, envuelve su ataúd en papel de regalo para que pase desapercibido y, ni corto ni perezoso, se sube al tren que les llevará a Pequeño-Oldenbüttel. En el tren conocen a una mujer que enseguida les da conversación porque no puede verlos con claridad. Por suerte para ella, ha extraviado sus gafas y su mala vista no le permite apreciar que Rüdiger es un vampiro.
 
 
 

"El pequeño vampiro en la granja".- Los padres de Anton han decidido pasar unos días de vacaciones en una granja situada en un pueblo llamado Pequeño-Oldenbüttel. Anton está desolado porque, el primer día, todo el mundo intenta que esté interesado por la gran cantidad de animalitos que le muestra la granjera: pollitos, cerditos,... Anton está malhumorado porque su única preocupación es saber dónde se ha alojado finalmente el pequeño vampiro y si habrá sabido esconder convenientemente el ataúd. El pobre Rüdiger se encuentra bastante incómodo escondido en un viejo pajar abandonado, entre gallinas y cerdos. Por la noche solo puede alimentarse de huevos, perforándolos con sus colmillos de vampiro y bebiéndose la clara y la yema. Cuando la granjera se da cuenta culpa a Anton de la travesura. Intentando que Rüdiger cambie sus hábitos alimenticios, Anton le lleva hasta la casa del doctor del pueblo, hecho que resulta fatal pues el doctor es un experto en vampiros y enseguida se da cuenta de quién es en realidad Rüdiger. Anton, ayudado por Anna, tiene que emplearse a fondo para conseguir salvar a su pequeño amigo. 
 
 
 

"El pequeño vampiro y el gran amor".- A la vida de nuestros pequeños amigos ha llegado Olga von Seifenschwein. Olga es sobrina de la tía Dorothee y ha vivido en Transilvania toda su vida hasta que sus padres fueron asesinados por los cazadores de vampiros. Olga desciende de una de las familias de vampiros más nobles que existen y le encanta que la llamen señorita von Seifenschwein. Es muy altiva, arrogante y manipuladora. Todo el mundo debe esforzarse para que ella consiga lo que le venga en gana en cada momento. Rüdiger, el pequeño vampiro, se enamora de ella nada más verla pero Olga no le hace ni caso puesto que se encapricha del pobre Anton. Anna está enfurecida por la actitud de Olga y, un poco también, por la actitud de Anton que decide celebrar una fiesta en su casa a petición de Olga. Pero algo sale mal en la fiesta: Anton resulta herido y, a la vista de la sangre que le sale por la nariz, tanto Rüdiger como Olga están a punto de atacarle. Solo Anna conserva su entereza y se interpone entre Anton y su hermano y Olga (¿os suena este suceso lectores de "Crepúsculo"?). Cuando los padres de Anton vuelven a casa la fiesta ha terminado pero no los problemas para Anton porque todo el salón ha quedado destrozado. Y otro problema más que continuará en la próxima novela: el padre de Anton hace una fotografía de su hijo acompañado por Anna pero a la pequeña vampira el flash de la cámara le daña los ojos seriamente. 




"El pequeño vampiro en peligro".- Los padres de Antón están muy preocupados porque, al revelar la foto de la fiesta, han visto que Anna no aparece en ella. Eso les hace sospechar que posiblemente se trate de una niña vampiro y deciden llevar a su hijo a un psicólogo. Mientras tanto, Geiermeier y su ayudante Schnuppermaul, han conseguido lo que querían y tienen permiso para hacer obras en el cementerio, en la parte más salvaje, justo en la zona que ocupan los vampiros. Su idea es reformar toda la parte más deteriorada del cementerio y convertirla en un bonito parque. Eso hace que los vampiros se vean obligados a abandonar su cripta transportando uno a uno todos los ataúdes a un nuevo "hogar". La familia de vampiros se instalará en unas ruinas que hay en el Valle de la Amargura, a más de cincuenta kilómetros de su pequeño y acogedor cementerio. 
 


 

"El pequeño vampiro y los visitantes".- Anton está muy triste y sin ganas de hacer nada porque lleva varios meses sin ver a su adorada Anna y a su amigo Rüdiger (sí, igual que Bella Swan cuando Edward Cullen la abandonó). Pasa el día metido en su habitación, leyendo y releyendo sus libros de vampiros. Se acercan las navidades y Anton tiene una idea, pero Papa Noel no le trae lo que ha pedido. En lugar del regalo que desea le deja un vale que puede canjear por unas "vacaciones-acción" llenas de aventuras en el lugar que él escoja. Anton, como no podía ser de otra manera, elige el Valle de la Amargura para pasar esos días de vacaciones. Como ese tipo de vacaciones de supervivencia no van con el carácter de su madre, Anton y su padre se van solos. El viaje, en tren y a pie, está lleno de pequeños incidentes, pero lo peor está por llegar. Una vez en el Valle de la Amargura, Anton descubre que todos los habitantes del valle están aterrorizados por una extraña enfermedad que se extiende a toda velocidad y que deja a los "enfermos" débiles y anémicos. Anton tiene su propia teoría sobre esta enfermedad y sobre qué es lo que la está produciendo.
 
 
(Continuará...)
 

martes, 24 de abril de 2018

"Estudio en escarlata" de Arthur Conan Doyle (Sherlock Holmes, 3)


"El año 1878 me gradué de doctor en Medicina por la Universidad de Londres, y a continuación pasé a Netley con objeto de cumplir el curso que es obligatorio para ser médico cirujano en el Ejército. Una vez realizados todos esos estudios, fui a su debido tiempo agregado, en calidad de médico cirujano ayudante, al 5° de Fusileros de Northumberland. Este regimiento se hallaba en aquel entonces de guarnición en la India y, antes de que yo pudiera incorporarme al mismo, estalló la segunda guerra de Afganistán. Al desembarcar en Bombay, me enteré de que mi unidad había cruzado los desfiladeros de la frontera y se había adentrado profundamente en el país enemigo. Yo, sin embargo, junto con otros muchos oficiales que se encontraban en situación idéntica a la mía, seguí viaje, logrando llegar sin percances a Candahar, donde encontré a mi regimiento y donde me incorporé en el acto a mi nuevo servicio.

Aquella campaña proporcionó honores y ascensos a muchos, pero a mí solo me acarreó desgracias e infortunios. Fui separado de mi brigada para agregarme a las tropas del Berkshire, con las que me hallaba sirviendo cuando la batalla desdichada de Maiwand. Fui herido allí por una bala explosiva, que me destrozó el hueso, rozando la arteria subclavia. Habría caído en manos de los ghazis asesinos, de no haber sido por el valor y la lealtad de Murray, mi ordenanza, que me atravesó, lo mismo que un bulto, encima de un caballo de los de la impedimenta y consiguió llevarme sin otro percance hasta las líneas británicas".

Primera novela, de las cuatro, que Arthur Conan Doyle escribió sobre Sherlock Holmes. También fue el debut del carismático detective en el mundo literario. Durante todo el año 1887 se publicó por capítulos en una revista y al año siguiente la misma editora decidió publicarlo en formato libro.

En esta primera novela se narra cómo se conocieron Holmes y Watson. El doctor Watson, de 34 años, le comenta a un amigo suyo que está buscando un compañero para compartir piso en Londres. Casualmente ese amigo trabaja en el mismo laboratorio que Sherlock, que también busca compañero de piso, y les pone en contacto. Tras una primera cita en la que conversan largamente exponiendo sus diferentes puntos de vista, sus defectos y manías, quedan de acuerdo en vivir juntos compartiendo gastos en el 221 B de Baker Street. En ese momento Sherlock tiene 27 años.

Una vez instalados en el nuevo domicilio Watson descubre la auténtica afición de Holmes debido a la gran cantidad de visitas que recibe pidiendo al detective que resuelva sus asuntos, incluyendo a la policía. En esta ocasión es la policía la que solicita su ayuda ante un extraño caso de asesinato: han hallado a un hombre muerto tirado en el suelo de un viejo caserón abandonado. No son capaces de discernir las causas de su muerte porque no hay heridas en el cadáver aunque sí gran cantidad de sangre por las paredes de la habitación y por el suelo. La policía quiere resolver el caso lo antes posible porque, debido a las elegantes ropas que viste el finado, sospechan que es un hombre adinerado y temen la repercusión que pueda tener en Londres que se haya producido el asesinato de alguien importante en semejantes condiciones. Sherlock Holmes no duda en prestarles toda su atención e invita a Watson a que le acompañe en esta aventura.

Lo curioso es que, lo que en principio podría tratarse de un relato corto, se convierte en una novela de más extensión al incluir en medio una novelita de aproximadamente cuarenta y tantas páginas en las que se narran unos hechos que tuvieron lugar muchos años atrás y que, a la larga, han sido la causa del crimen.

Cuando más emoción tiene el relato, puesto que Sherlock ya ha resuelto el asesinato y está a punto de explicar al resto de protagonistas sus deducciones, va y se corta la historia. La novelita inserta se titula "El país de los Santos" y, en mi opinión, no está al mismo nivel literario del resto del relato. Es como si lo hubiera escrito otra persona para alargar el texto. Terminada esta historieta continúa el relato de Watson en el punto en el que lo había dejado y es entonces cuando realmente conocemos las causas del asesinato.

Este relato se puede leer perfectamente saltándose "El país de los Santos" pues, en mi opinión no aporta nada; al contrario, creo que baja el nivel de este relato que, si se hubiera publicado sin ella, sería uno de los mejores de Arthur Conan Doyle.