jueves, 8 de junio de 2017

¿Qué significa ser bella?

No existe una respuesta unánime a esta pregunta. Bello o hermoso puede serlo prácticamente todo: un hombre, una mujer, un niño, una flor, una piedra, un paisaje...
 
También hay situaciones que podemos calificar de "bellas": un sol naciente, un concierto, una cena suculenta, una noche estrellada,...
 
¿Qué sucede en nuestro interior cuando juzgamos "bella" alguna persona o cosa? ¿Qué origina ese tipo de sensaciones placenteras que nos hacen sentir bien o nos permiten soñar que una situación determinada se ha convertido en algo especial?
 
Artistas, filósofos, psicólogos y "expertos en belleza" se han esforzado durante siglos por dar una respuesta al tema.
 
El filósofo alemán Immanuel Kant, tras muchos años de arduas reflexiones, concluyó con la siguiente respuesta: "bello es todo aquello que, sin explicación, suscita un agrado universal". "Sin explicación", es decir, se trata de que algo guste o no guste, de una sensación imprevisible que difícilmente puede expresarse con palabras.
 
En relación a la mujer, el novelista chino Li-Yu escribió en el año 1671: "Sólo aquello que es perfecto puede atraer a una persona. Pero ¿qué es lo perfecto en la mujer? Su encanto. Pocos lo saben. Se dice que lo perfecto es la belleza. No saben que la belleza externa, pese a ser bella, no deja de ser algo externo. ¿Cómo puede algo así entusiasmar a nadie? Sólo cuando se incorpora el encanto aparece la perfección. El encanto no sólo hace más bella a una mujer bella, más seductora a una mujer seductora; convierte también en joven a una anciana y en hermosa a una mujer fea. Una muchacha dotada de encanto y de tan sólo un poco de belleza puede aventajar a una auténtica hermosura".
 
Para el poeta alemán Friederich von Schiller, la belleza se equiparaba a la libertad de apariencia que posee cada individuo, pues el mayor ideal del ser humano no es aquello que aporta belleza a su persona, sino aquello que expresa su individualidad.
 
De manera parecida Hanna Schuster, profesional de la cosmética decía que: "la belleza depende en gran medida de la vitalidad. Lo joven es bello porque es fresco y vital. Lo viejo carece de belleza en cuanto está ligado a un desvanecimiento de la frescura y de la vitalidad. Sin embargo, este desvanecimiento de la frescura no es de ninguna manera un imperativo biológico, sino más bien la consecuencia de una actitud negligente y de ciertos hábitos mentales que jamás han sido cuestionados".
 
La psicóloga estadounidense Rita Freedman matizó al respecto: "la belleza nunca es absoluta; existe únicamente al ser objeto de comparación".
 
Ambas posturas se pueden conciliar en una: "no puedes ser hermosa para los demás por mucho tiempo si no deseas serlo para ti misma".
   

No hay comentarios:

Publicar un comentario